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Los cachorros empezaron a corretear alrededor de la omega. Sentían curiosidad por ella, la acribillaron a preguntas y sonrisas. Por primera vez en dos años, Olivia había vuelto a sonreír un poco. La omega necesitaba sanar su alma. Y poco a poco volvió a ser la de antes.
—¿Por qué no vas a cambiar los pañales de los bebés? Ese será tu castigo.
—¡Pero, Nani...!
—¡Nada de peros! Tú eras la responsable de este desastre y lo...
—¡Es por aquí, señores!—El grito de Harper anunció su llegada y tras ella una orda de camarógrafos y reporteros.—¡Asegúrese de captar mi mejor ángulo!
—¿Harper qué es todo esto?—Olivia infló los cachetitos.—¡Te dije que no puedes venir aquí para hacerte publicidad a menos que hayas traído ropa y regalos para los cachorros!
—¡Traje dos camiones con cosas, tienen de dónde escoger, no te preocupes! Este trabajo es para una revista. Harán una nota especial de herederos y caridades. ¡Y esta vez me escogieron a mí!
—¡Una foto familiar, por favor!—Rogó uno de los fotógrafo