.31.
Olivia había sentido miedo antes, en innumerables ocasiones. Pero nunca había sentido terror. Hasta esa tarde. El alfa tierno que la amaba, que la consentía y se sometía con gusto todo el tiempo ante ella, murió ante sus ojos.
—No importa lo que te diga...—Olivia se quebró, su voz estrangulada.—¿Tú nunca me vas a perdonar, verdad?
El alfa no respondió, simplemente se fue sin mirar atrás. Olivia se quedó ahí, viendo cómo todo terminaba. Sus esperanzas de ser perdonada murieron con cada paso que Alejandro daba alejándose de ella. Las piernitas de la omega se doblaron y cayó llorando violentamente al suelo con las manos en el pecho cuando sintió que su lazo con Alejandro era cortado. Le costó respirar.
—Alejandro...—Lo llamó entre jadeos.
El anciano Carlos llegó corriendo a su lado y la sostuvo mientras llamaba a emergencias. El lobo de Alejandro la había rechazado como su compañera, causando que el lazo que compartían como destinados doliera a muerte. La loba de Olivia se desconectó de