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—¿A qué viene esa pregunta?
—Respóndeme. ¿Siquiera lo has considerado? Yo... estoy tratando de no enloquecerme. Me juré que no te presionaría. Pero...—Su mirada era triste.—Desde que expuse mi corazón ante ti y solo recibí tu rechazo, cada vez que te sostengo me pregunto si será la última vez.
—¿Y por eso esa necesidad de marcarme? Dijiste que lo comprendías. Que todo estaba bien.
—Y lo intento, de verdad. Es solo que ahora ya no me siento tan seguro respecto a nosotros. ¿Tú me quieres, Olivia?
—Sabes que sí.
—¿Me amas?
Olivia no respondió por una simple y sencilla razón. Alejandro era muy apasionado y nunca la dejaría marcharse si creía que lo amaba. En respuesta, solo lo besó, tratando de tranquilizarlo. Solo había una razón para el repentino desasosiego del alfa. Olivia tenía miedo, estaba triste, asustada de regresar a la ciudad. Y Alejandro, su pareja destinada, sentía esa intranquilidad también.
Esa noche, cuando Alejandro dejó a Olivia en la parada de autobús, donde un taxi rec