.25.
—No envidio la vida de los ricos.—Susi peinó el cabello rubio de Olivia hacia atrás.—Mi pobre bebé. Yo guardaré tu secreto y cuidaré de Alejandro, no te preocupes. Pero prométeme algo. Tú tienes que cuidarte también. ¿De acuerdo?
Las dos omegas se abrazaron. Lo cierto es que Susi era como una hermana perdida. Era curiosa, diva y tenía un carisma demasiado encantador.
—¿Guardarás mi secreto cuando ya no esté con Alejandro?
—Él no te dejará ir tan fácilmente. Mi primo te ama, Olivia. Sé que es un