.10.
—Sí. Y tú estabas lejos. No me pude acercar a ti por miedo a que nos tomaran alguna foto comprometedora. ¿Te imaginas? Patrick escupiría su café por la mañana al enterarse de que su socio se enredó con su hermanita.
—Harper nuestra lejanía es solo culpa tuya. Yo ya te dije, un millón de veces, que quiero pedirle tu mano a Patrick —dijo totalmente decidido. No tenía miedo y menos por luchar por su Omega.
—¿Y mi padre?
El alfa sonrió complacido.
—En realidad hace años me propuso que me emparejara