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Conocer al padre de Alejandro fue todo un caso. Era un alfa de lo más alegre y pícaro. Todo un Don Juan. Aunque a Olivia le desconcertó el pequeño detalle de que el padre de su alfa era rubio como el sol y que sus ojos tenían el color de los zafiros. Ninguno de sus hijos había sacado sus rasgos.
El desayuno estuvo colmado de risas gracias a él. Olivia estuvo a punto de atragantarse muchas veces. Le agrado de inmediato.
—Debió ser duro para tu hermano y para ti, crecer sin unos padres que los ap