.11.

Conocer al padre de Alejandro fue todo un caso. Era un alfa de lo más alegre y pícaro. Todo un Don Juan. Aunque a Olivia le desconcertó el pequeño detalle de que el padre de su alfa era rubio como el sol y que sus ojos tenían el color de los zafiros. Ninguno de sus hijos había sacado sus rasgos.

El desayuno estuvo colmado de risas gracias a él. Olivia estuvo a punto de atragantarse muchas veces. Le agrado de inmediato.

—Debió ser duro para tu hermano y para ti, crecer sin unos padres que los apoyaran.—El padre de Alejandro la miro, interesado en escuchar su historia.—Dime... ¿Tu hermano a que se dedica?

Bien, explicar eso no era sencillo.

—Tiene múltiples empleos. A veces trabaja en hoteles, restaurante, en oficinas...—Ahora mismo anda de viaje supervisando la compra de unos terrenos en Macao para expandir nuestra cadena hotelera.

—Un muchacho trabajador. Debe ser un gran alfa.

—Lo és.

—¿Y tú qué más haces a demás de estudiar fotografía?

—Olivia era ayudante en la cocina del hotel don
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