Gideon bajó la cabeza un segundo, soltando un largo suspiro que le desinfló la postura de ataque. Se pasó la mano por el rostro, visiblemente afectado por el peso de la situación.
—Ella no es una espía, Thomas... te lo juro por mi vida —murmuró Gideon, volviendo a mirarme con honestidad pura—. Se crió en la miseria bajo el mando de Archer. Solo quería sacarla de ahí.
—Eso es lo que vamos a comprobar —sentencié con tono firme, pero sin hostilidad—. Le buscaré otra forma de auditar su lealtad ant