El viento de la noche golpeaba con fuerza la cresta de la montaña. Caminaba a paso firme por la línea del perímetro sur, ajustándome el chaleco táctico mientras la nieve fina nos azotaba la cara. A mi lado y a mis espaldas venían los cinco pilares de mi guardia: Kaelen, Gideon, Varek, Valeska y Freya. El ambiente entre nosotros era pesado, cargado del olor a pólvora, tierra mojada y la inminencia de la sangre.
Me detuve en el saliente de roca que dominaba el valle y me giré para mirarlos a la c