Miró por encima de mi hombro hacia Varek y las chicas, dando órdenes rápidas y precisas.
—Varek, duplica las patrullas en los límites. Freya, Valeska, quiero a la guardia de élite en alerta roja las veinticuatro horas. Nadie entra y nadie sale sin mi autorización directa.
Sin esperar respuesta, se giró y caminó a paso pesado hacia las escaleras, dejando un rastro de tensión helada en la sala.
Subí tras él unos minutos después, necesitando ver con mis propios ojos que estaba bien, que el peligro