—¡Thomas, escucha a la razón! —exclamó ella, la voz temblándole de rabia—. ¡Si nos atacas, esto va a ser una masacre para ambos lados!
—No, Mayra —sentencié, dibujando una sonrisa cruel mientras contemplaba la ciudad a través del ventanal—. La masacre va a ser solo para ustedes. Prepárate, porque voy a ir a buscar la cabeza de tu padre a su propio territorio.
—¡Espera, Thomas, por favor! —gritó Mayra al otro lado, la voz quebrándosele por completo, despojándose de cualquier rastro de orgullo—.