Capítulo 29. Acción y reacción.
El beso los consumió por completo, borrando de un trancazo el ruido de la calle, los carros pasando y hasta la presencia de Ramón a unos metros de distancia.
Amanda se paralizó por un instante, con los ojos muy abiertos, sorprendida por la brutal intensidad con la que Víctor le había embestido la boca.
Era un choque salvaje, lleno de una prisa que ella jamás le había conocido.
Pero la resistencia le duró apenas un segundo.
Algo muy dentro de ella se quebró.
Se rindió ante el calor que le irradi