Capítulo 46. Adiós disfraz.
El silencio absoluto de Víctor en la oscuridad oprimió el pecho de Amanda.
Era un silencio pesado, asfixiante. Nunca lo había sentido así de tenso, tan lejano a pesar de tenerlo a escasos centímetros de distancia, compartiendo el mismo aire de la habitación.
—Dime algo, Carlos, porque realmente me estás preocupando —le dijo ella, mucho más nerviosa, acariciándole la mandíbula y el cuello con ambas manos para intentar relajarlo.
Víctor se tensó aún más bajo su tacto, los músculos de su rostro par