Capítulo 59. Culpables de nuestras ficciones
Alex se echó a reír.
—Puede que esté delirando, pero respóndeme algo Irina ¿por qué te caigo tan mal?
—No me cae mal —respondió Irina de forma violenta.
—Creí que habíamos quedado de acuerdo en que era mi enfermera…
—Venía a ver como estaba, pero vi a Ema correr con las tijeras.
—Te perdono, porque fue por atender a mi hija que me olvidaste, aunque para qué negarlo, me entristece que no esté pendiente de mí.
Irina hizo una mueca inconforme.
—Le dije que lo mejor era que le