Capítulo 31. Cuando una puerta se cierra
Irina estaba profundamente dormida, hasta que su olfato detectó aroma a comida ligado a la colonia de Rachel.
—Despierta hermosa.
—Irina abrió los ojos, sintió que el cuerpo estaba agarrotado, trató de estirarse y gimió de dolor.
Observó por la ventana de su habitación y estaba oscuro.
—Está amaneciendo…
—En realidad está anocheciendo, dormiste todo el día, quiero que comas un poco.
Irina se sentó de golpe en la cama, tenía una bata de casa puesta y se sentía con la mente embo