Capítulo 32. Un momento de tregua

Alex la miró de arriba abajo con una sonrisa pugnando por dibujarse en su rostro.

Irina, se sintió avergonzaba sin motivo, y es que como siempre la expresión de Alex Salvatore dice más que sus palabras.

Irina cubrió más la abertura en los pechos, aun cuando no se le veía nada.

—Dr. Salvatore.

Alex hizo una mueca, pero ella no pensaba retractarse. Conservar la distancia le parecía hiperactivo.

—Supongo que regresamos a la formalidad ya que no estamos en peligro —comentó apenado,
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