Capítulo 19. Un guardián
Olga entró en ese momento con una bandeja con pastel y café y Santiago se deshizo en halagos para la doña disimulando su conversación.
La advertencia de Santiago dejó a Irina fría, y debía disimular delante de su madre.
Santiago con desenvoltura sonreía con su madre, se mostraba tranquilo, como si no acabara de arrojar otra granada a Irina.
Irina temblando tomó la taza de café de la mesa y la derramó, fue sin querer, pero conveniente ya que Olga de inmediato corrió a la cocina a bus