Capítulo 122. Las palabras que no se pueden retirar
Alex la estrechó más contra sí, aspirando el aroma de su cabello.
—Irina —susurró cerca de su oído como si su nombre fuera una alabanza—. Ya quiero que todo esto termine, no quiero esconderme más, de hecho quisiera gritar al mundo que estoy feliz por mi familia.
Irina mordió sus labios para continuar en silencio, mientras él quería gritar, ella quería espacio para asimilar lo que les había ocurrido.
—No llores —continuó Alex sintiendo los mudos sollozos de Irina que la hacen estremece