Mundo ficciónIniciar sesiónLa Apuesta
Cuando el portal se abrió, emergieron en el amplio patio frontal del castillo de Raikhan. La sensación fue inmediata: el aire olía a tierra húmeda, madera y el inconfundible aroma de los Lycans.
El castillo era una fortaleza imponente, construido con piedra oscura y decorado con enormes estandartes de tela gruesa, ondeando con el emblema de la manada real: una luna carmesí rodeada por la silueta de un lobo en pleno a







