Capítulo 99. No fallaría
La tenue luz blanca del hospital humano bañaba la habitación donde Mya reposaba en la cama, aún débil pero estabilizada. El ambiente estaba cargado de una mezcla de esperanza y preocupación. Devon permanecía a su lado, apretando suavemente su mano, mientras ella intentaba mantenerse fuerte a pesar de las molestias.
El médico, un hombre de mediana edad con ojos claros y expresión serena, entró en la habitación acompañado por una enfermera. Miró a Devon y a Mya con una sonrisa profesional, aunque