Capítulo 93. Pérdida
La mañana amanecía silenciosa, cubierta por una fina neblina que se filtraba a través de los ventanales del cuarto de invitados. Mya se removió entre las sábanas, con la sensación incómoda de un peso en el vientre. No era dolor exactamente, más bien una presión constante que no la dejaba sentirse del todo bien.
Se incorporó despacio, buscando un punto de apoyo en el respaldo de la cama. En la esquina, Alina estaba sentada en una butaca baja, la espalda recta y el cabello recogido en una trenza