Capítulo 78. Mya
La tenue luz del amanecer se filtraba por las rendijas de la entrada. El silencio era casi absoluto, roto solo por la respiración lenta y profunda de Devon. Sus párpados temblaron, y luego se abrieron despacio, como despertando de un sueño profundo y tormentoso.
Alina estaba sentada a su lado, sosteniendo su mano con delicadeza. Cuando Devon abrió los ojos y vio su rostro, una oleada de alivio y ternura se apoderó de él.
—Alina... —su voz era ronca, apenas un susurro—. ¿Dónde estoy?
Ella le son