Capítulo 36. Juntos
La noche había caído sobre el castillo con su habitual silencio denso, apenas interrumpido por el murmullo lejano del viento entre los árboles del bosque que lo rodeaba. En la habitación principal, Alina yacía recostada entre los cojines bordados de la cama, intentando encontrar descanso. Pero sus pensamientos daban vueltas sin cesar. A pesar del cansancio físico, su mente seguía despierta, inquieta. Las heridas ya no dolían tanto, pero el desasosiego permanecía en su pecho, como un peso difíci