Capítulo 35. EL enemigo oculto
En lo más profundo del bosque prohibido, donde los árboles eran tan altos que ocultaban la luz incluso de la luna, se alzaban los restos de lo que alguna vez fue territorio sagrado de la manada Darkfang. El aire olía a humedad, sangre antigua y promesas de venganza. Allí, ocultos entre las sombras, se reunía un pequeño grupo de guerreros, que habían logrado escapar. Sus armaduras negras brillaban débilmente a la luz de las fogatas, y sus rostros mostraban las cicatrices de una guerra que aún no