Capítulo 109. Luna nueva
El amanecer comenzaba a teñir el cielo de tonos rosados cuando Liam terminó de asegurar a Mya sobre la montura. La joven madre sostenía a su hija contra el pecho, envuelta en la manta, mientras él guiaba el caballo con paso lento para evitar sobresaltos.
—Avísame si sientes que no puedes más —le dijo, mirándola de reojo.
Mya, exhausta pero con una sonrisa débil, negó suavemente.
—Estoy bien… sólo quiero llegar al castillo.
El trayecto fue silencioso, roto únicamente por el sonido de las pisada