Pasaron dos semanas desde el divorcio.
Dos semanas desde que Donovan me propuso matrimonio, después de haberme entregado a él una vez más, prometiéndome que un nuevo comienzo estaba por venir.
Dos semanas desde que volví a dormir sin pesadillas ni preocupaciones, abrazada junto al hombre que me estaba devolviendo la vida que me habían quitado.
Y sí, éramos felices.
Después de tanto tiempo, al fin éramos libres de vivir nuestra vida como tanto lo deseábamos.
Nuestros días ahora consistían en des