El sol entraba con alegría por las cortinas, dorando los muebles de la sala como si quisiera convertir el atardecer en un espectáculo digno de admirar.
No había ido a trabajar hoy; Donovan me había obligado a quedarme en casa, sin opciones para negociar, y después de lo de ayer, no protesté.
Necesitaba tiempo a solas. Aire. Una pausa en mis obligaciones. Sin necesidad de ver o enfrentar a nadie.
Y aunque no me agradara demasiado, esta mansión era el mejor lugar para poder pasar mi tarde en pa