[Donovan]
—Creo que el vino te afectó un poco, Cass —intenté sonar gracioso en un penoso intento por mantenerme cuerdo, pero Cassia y sus movimientos lentos y descuidados no me estaban ayudando mucho.
Cassia. Cassia... Mejor ve a dormir.
No me provoques más.
Después de aquella única vez con ella en mi casa de descanso, nunca imaginé verla así: semidesnuda, en bata de seda, medio ebria, con la mirada de una fiera salvaje.
Un depredador directo hacia mí.
Dispuesta a mover el suelo bajo mis