—¡Felicidades, Cassia! —El cálido abrazo de Elena me hizo sonreír por primera vez en todo el día. Realmente, fue una mañana bastante extraña—. Sabía que lo conseguirías.
¿Exactamente qué conseguí?
—Es que no lo entiendo... No apliqué para el puesto de secretaria, no tengo la experiencia necesaria, ni siquiera para ser una asistente en prácticas. —Le conté mi mayor confusión a la mujer frente a mí después de separarme de su abrazo. Rodeé la mesa del comedor y me senté. En segundos, tuve un humea