266.
Matilda cerró los ojos apenas sus labios se encontraron.
El beso no duró demasiado.
Lo suficiente.
Y dejó algo suspendido entre ambos.
Cuando Mariano se separó unos centímetros, mantuvo la frente apoyada contra la de ella.
“Y te quedaste mirándome así…”, murmuró con una pequeña sonrisa. “Como si estuvieras intentando entender algo.”
Matilda tragó saliva, “¿Y qué estaba intentando entender?”
Mariano levantó apenas la mirada hacia ella, “A mí.”
Silencio.
El corazón de Matilda golpeó fuerte contra