265.
Comenzó a cantar con una voz baja, que si Matilda no prestaba atención, probablemente no lo escucharía.
Cada palabra parecía reconocer su lugar.
Matilda no lograba reconocer del todo la canción, pero algo en su melodía la hizo familiar.
Hablaba de lo simple, de una promesa de cariño.
Era un cariño silencioso que parecía ir creciendo.
“Llegaste a mi vida sin darme cuenta,
y todo empezó a tomar color.
Como un jardín que despierta cuando amanece,
Como una brisa que es hogar.
Con tu sonrisa siempre