304.

Alonso hace un gesto con la mano, rindiéndose a Matilda.

Desde su adolescencia, cuando Matilda comía mucho, se le hacía una pequeña pancita, que ella detestaba. La verdad era casi imperceptible, pero ella acostumbrada a un abdomen completamente plano, se sentía inflamada.

Pero su abuelo la hizo sentir más cómoda y le hacía bromas que parecía una iguana. Flaca y con panza.

Mariano esconde una risa, él no veía ninguna pancita.

Solo una Matilda bien feliz y saludable.

“¡Toto!

Muéstrame fotos, ¿sí?
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