302.
El aliento de Mariano era cálido, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de Matilda.
La besa, suave, delicado, como si saboreara cada segundo.
Matilda se dejó llevar.
Dejó que Mariano la guiara.
La mano de Mariano estaba acomodada en su cintura, y poco a poco se movía más y más.
Matilda enrolló sus piernas a la cintura de Mariano, atrayéndolo más hacia ella.
Acortando la distancia.
El beso que comenzó suave, poco a poco se iba haciendo más apasionado.
El vapor de la ducha, tampoco ayud