Una mezcla entre anticipación y miedo revolvió el estómago de Kane ante la expresión pícara de su esposa.
Las luces bajas por sí mismas generaron un ambiente íntimo tras unos segundos. Brianna se acercó y lo besó, y él se dejó.
La mano de la muchacha se metió entre la sábana, y al llegar al borde de la camisa que tenía puesta rozó su piel, subiendo hasta posarse en uno de sus pezones.
Sus cálidos besos lo envolvieron, y se acomodó para darle espacio para que se metiera a la cama.
Brianna se quit