Tras unas semanas, la conmoción en torno a los Beresford se tranquilizó un poco, y las aguas parecieron volver a la calma, aunque eso solo pasaba de puertas para afuera.
Con dos nietos muertos, dos hijos en la cárcel y un lío amoroso mezclado con tretas y promesas, los Beresford y los Bright todavía eran tema de conversación entre las familias de la alta sociedad, quienes no dudaban en despedazarlos en la intimidad, porque ante el ojo público, a pesar de la crisis que atravesaban sus empresas,