—Noventa y nueve coma nueve por ciento de probabilidad de que los sujetos de las muestras sean padre e hijo —comentó Brianna en voz alta.
Kane, en su silla al otro lado del escritorio, ambos en su estudio, echó la cabeza hacia atrás.
Una cosa era estar seguro y otra verlo en un papel, y un cúmulo de raras emociones se arremolinó en su interior, provocándole un ligero mareo que lo hizo enderezarse al instante.
—¿Estás bien? —preguntó Brianna, a punto de levantarse de su silla, pero él lo desesti