Narrador Omnisciente:
El sonido del hielo chocando contra el cristal sonaba como una melodía constante en el solitario lugar, dominado por el pesar de un hombre herido y solitario.
Bastian Lombardo.
Él yacía sentado en su silla de cuero, arropado por la oscuridad de su estudio, que era como su guarida, mientras tomaba whisky para aclarar sus ideas y aliviar su dolor.
Sentía que todo había sido un total fracaso, nada había funcionado porque Alaia... parecía no creer en sus palabras.
Su mandíbula se tensó y sintió que el dolor se mezclaba con la molestia de su orgullo herido. Pensó que, si sus palabras no la convencían, lo harían sus acciones. Por ello, disolvió el harén a pesar de las constantes negativas de todos los "vejestorios" de la organización.
Le prometió hacerla la dueña del mundo, podía ofrecerle lujos y comodidades para toda la vida, pero ella rechazaba todo lo que él ofrecía... incluso su corazón.
Él, en un arranque de ira, lanzó el vaso de cristal que tenía en la ma