Narrador Omnisciente:
Gretta lo observó, impactada por la creciente furia del hombre que ella creía que estaba seduciendo. No entendía por qué se había molestado de repente.
—¿Q-Qué...?
Él no la dejó siquiera terminar de formular su pregunta, pues la tomó bruscamente de los hombros y la atrajo hacia sí con fuerza, sintiendo de nuevo aquello que lo había alterado hacía poco.
Bastian lo sintió cuando Gretta empezó a acercarse; su olfato percibió un aroma dulce y floral, pero tan suave como una caricia. Sabía a quién le pertenecía ese olor porque era el aroma que había acompañado sus fantasías desde hacía años.
Era el perfume de Alaia.
¿Cómo es que Gretta traía encima el aroma de Alaia?
—El olor de Alaia está en ti —acusó con ferocidad, mirándola fijamente—. ¿¡Por qué mierda traes el olor de mi mujer!?
Gretta tembló de miedo al verlo tan molesto. Ella nunca pensó que él se enojaría tanto. Nunca lo admitiría en voz alta porque su orgullo se vería severamente herido, pero tuvo que