POV Alaia:
No sabía si era correcto llevarme toda la ropa, considerando que toda me había sido regalada por Lombardo. Bueno, me llevaría una parte y la otra la dejaría; después de todo, al fin... soy libre.
No me cabía tanta emoción y casi chillé de felicidad al imaginarme siendo libre. Aunque fuera un hecho innegable, aún no lo creía. No fue necesario huir, no fueron necesarios planes complicados; Lombardo simplemente se aburrió del harén y lo disolvió, dejando libres a las mujeres que allí es