POV Alaia:
No... hay nada.
Abrazo mi cuerpo al sentir un frío intenso recorrer cada vértebra de mi ser y observo la absoluta oscuridad que me rodea. No hay nada, ni un atisbo de luz; solo soy capaz de ver mi propio cuerpo.
Bajo la mirada y me descubro vistiendo un largo y suelto vestido blanco que casi cubre mis pies descalzos, pero, curiosamente, parece que estoy flotando, pues solo hay oscuridad bajo mis pies.
¿Dónde estoy?
El aliento que escapa de mis labios es como una neblina, evidencia de