POV Alaia:
Me tenso de pies a cabeza y mi intestino se revuelve al oír esa voz tan profunda e intimidante con cierto toque de humor.
Lombardo.
La mesa, antes en silencio, estalla en saludos y alegría cuando algunas chicas se levantan de sus asientos para recibir al dueño de esta jaula de oro, mientras Bianca, Monique, otras chicas y yo permanecemos sentadas.
Decido mirarlo y descubro cómo saluda a todas las mujeres con una sonrisa en los labios, pero parece que busca algo entre ellas.
Quizás bu