GEMA
Sin pensarlo, le agarro del brazo y la saco del armario. La mujer cae al suelo y suelta una maldición entre dientes. Al incorporarme, el cuerpo inerte del vampiro golpea contra el suelo con un sonido seco.
La chica se levanta enseguida y me mira con odio.
Entonces lo noto. Aspiro el aire y el olor me golpea de lleno.
—No me j*das… —murmuro al darme cuenta de que es una vampira.
Me lanzo hacia ella sin pensarlo, pero reacciona con rapidez y esquiva el ataque con una agilidad sorprendente de un vampiro.
Sle un suspiro de ella.
—No soy tu enemiga —dice la vampira, alzando las manos despacio.
No me lo creo, aunque he de decir que es bastante convincente.
—Supongo que sabes que soy una mujer lobo —respondo, sin bajar la guardia.
—Ya lo sé —contesta con una mueca burlona, torciendo los labios mientras me observa de arriba abajo.
Aprieto los dientes y mi mirada se desliza, instintiva, hacia el cuerpo sin vida del vampiro rubio. La vampira sigue el movimiento de mis ojos.
—No te preocup