Leonado
La envuelvo en un abrazo y, por primera vez, deseo que el tiempo se detenga. Quisiera quedarme así para siempre, hasta el final de mis días, solo ella y yo, sin nada más que este instante.
Ella intenta despegarse pero la retengo un poco más pero al poco tiempo dice, un poco enfurruñada:
— Voy a lavarme la cara…
Va al baño y, cuando sale, me acerco despacio. La observo de arriba abajo, sin disimulo, y entonces digo:
—Estás excitada…—se sonroja y mira hacia el otro lado—. Te has excit