Gema
Estos días hemos estado realizando servicios de vigilancia y hoy no iba a ser diferente. Antes de irnos, cenamos en silencio durante un rato, pero cuando Bel se recuesta en la silla y deja el tenedor en el plato al terminar, su tatuaje, una calavera oscura en el cuello, capta mi atención bajo la luz tenue del comedor.
—¿Qué significa el tatuaje? —pregunto al fin, señalando la marca con la barbilla.
Bel me mira, y una sonrisa divertida se dibuja en sus labios.
—Es la marca del nigromante.—