Gema
Mis ojos no se apartan de la persona que sostiene el cuchillo con forma de serpiente. Me llama la atención que, a pesar del ataque, su mirada no es hostil; al contrario, tiene una especie de calma confiada que me descoloca.
Es un hombre moreno, de un color chocolate intenso, con un cuerpo fornido y musculoso que se nota incluso bajo la ropa negra ajustada que lleva puesta. Su cabello está trenzado en largas rastas, con pequeños metales entrelazados que brillan con la luz del comedor al ig