Gema
Al día siguiente, nos esperaba en la entrada principal de la Orden un hombre que, a pesar de su edad, conservaba un porte impecable. Aunque su sonrisa pícara eclipaba un cuerpo atlético bien proporcionado, se notaba que era fuerte, alguien acostumbrado al combate.
—¡Bienvenidos, nuevos reclutas! —saludó con voz firme—. Soy Carlisle, miembro del consejo, y estaré a cargo de mostraros la Orden y explicaros cómo será vuestra vida a partir de hoy.
—Hola señor.—decimos todos al unísono.
Éramos