GEMA
—Estoy embarazada.
El se rie y dice gritando —Si, j*der, si. Tienes a mi hijo en tu vientre.
—Yo…
Leonardo se abalanza sobre mí y me besa con desesperación, cuando se aparta me envuelve en un abrazo.
—Soy muy feliz, Gema —dice, separándome del abrazo lo justo para mirarme a los ojos.
Y en ese momento su mirada me mata y me resucita de nuevo.
Y yo...yo me hago pequeña ante la muestra de cariño y amor que ahora mismo me está mostrando.
Cornelio me explicó que era muy difícil quedarse embarazada cuando la pareja no era de la misma especie. Entre humanos y hombres o mujeres lobo es posible, por la naturaleza compartida, pero jamás pensé que yo podría tener un hijo con él. Por eso, no me preocupó, aquella vez en su dormitorio, que lo hiciéramos sin protección…
—Aceptame, Gema. Por favor. Seré bueno contigo y con el bebé.
Me quedo en silencio unos segundos, quizás unos minutos, no lo sé. El me sostiene con sus fuertes brazos y por eso puedo notar como contiene la respiración hasta qu