LEONARDO
El viaje de vuelta a la ciudad ha sido muy cansado para Gema que se encuentra durmiendo en el coche.
No puedo evitar mirarla con fascinación, no puedo creer que debajo de esa camiseta holgada esté mi bebé.
Un bebé…es la noticia más importante de mi vida, estoy realmente feliz.
Cuando llegamos a la mansión de los Rosedale, le doy un toquecito a Gema para despertarla y antes de que abra los ojos, la beso ligeramente en los labios.
Siempre he sido un hombre estoico y serio, pero este amor está sacando una faceta mía que no sabía que existia...como el de mostrarse cariñoso. Quiero que mi bebé vea que sus padres se quieren...Quiero darle ese ejemplo a mi hijo, uno muy diferente del que me dieron a mí.
Salimos del coche y Gema se queda mirando la mansión de la familia Rosedale.
—Es preciosa, aunque he de admitir que me gusta más la casa del bosque…
—Viviremos donde tu quieras…
—Nadie ha dicho que quiera vivir contigo, brillitos.
Amplio mi sonrisa y digo:
—Ah, ¿no?
—Jum—Gema hace u