GEMA
Me quedo muda ante sus palabras.
—Gema… tú me enseñaste que mi vida podía ser distinta —continúa—. Que podía vivir de verdad, como los demás. Sin estar atrapado bajo su sombra, obedeciendo sus órdenes, dejando que controlara cada paso que daba.
Traga saliva, y su voz se quiebra apenas.
—Lo que siento por ti es tan grande que quise arrancarme los grilletes de mi padre. Por eso lo reté. No quería casarme…
—Pero…tú me dijiste que podíamos estar juntos aunque te casaras…Ibas a casarte y querías