Mundo ficciónIniciar sesiónSiendo de noche, además de que las nubes cubren las estrellas porque parece que se va a soltar una lluvia bastante fuerte y no dejan que la poca luz de los faros de la calle alumbren como se debe el interior de mi habitación, incluso se podría decir que la noche está jugando a favor del intruso y eso me aterra, observo por las rejillas de mi armario y veo que todo está quieto, los pasos de él se escuchan a la distancia, cuando escucho que sus pasos se detienen frente a la puerta de mi cuarto mi respiración se vuelve más agitada y para evitar perder el control me tapo la boca, sin previo aviso un rayo cae haciendo que salte en mi lugar, la poca luz que ha entrado me permite ver como la puerta de mi habitación se abre de forma escalofriante, revelando una figura imponente y gigantesca.
—Quinn… vamos cariño, no hagas esto más difícil.
Me tapo la boca al saber que este hombre sabe mi nombre, esto significa una cosa, me ha estado vigilando ¿Por cuánto tiempo? No estoy segura, pero espero que no por mucho tiempo, otro rayo ilumina el cuarto y veo como él se detiene a los pies de mi cama, pese a que el rayo ha traído algo de luz, no distingo ninguna de sus facciones. Me hago más para atrás con suavidad procurando no hacer ruido, del miedo que siento, cierro los ojos y los aprieto con fuerza del terror que tengo, he bajado la bocina del teléfono, pero luego alcanzo a escuchar una voz al otro lado diciendo “Número de emergencia ¿Cuál es su emergencia?” enseguida pego el teléfono otra vez a mi oído, pero antes de que pueda decir algo, la puerta de mi armario se abre repentinamente haciendo que suelte un grito de susto seguido de un chillido, una enorme mano se posa sobre mi brazo y me saca de mi escondite de un fuerte tirón.
Abro los ojos de par en par, topándome con esa mirada llena de lujuria y maldad, me arrebata el teléfono y el hombre solo dice “Alexis Di Marco” para después colgar y tirar mi celular a algún lugar de mi habitación, luego acaricia con brusquedad mi rostro para después tirarme al suelo, me levanta la falda y tira de mi licra con fuerza, desgarrándola en el proceso.
— ¡Para! — Es lo único que alcanzo a gritar mientras forcejeo con él.
Una vez que me despoja de mi prenda, me abre de piernas con brusquedad y empieza a subirse encima de mí, pongo mis manos sobre sus hombros y trato de apartarlo con todas mis fuerzas, gritándole que se detenga, que no me haga daño, le ruego que me deje tranquila, que no le he hecho nada malo para que me haga esto y que no le conozco de nada.
—Cariño ¿Quién dice que hago esto por desquite? — Acerca sus labios a mi oído izquierdo, una de sus manos se dirige a mi intimidad y abre los pliegues, uno de sus dedos juega por mi entrada. —Te quiero Quinn… incluso podría decirse que estoy obsesionado contigo— Besa me cuello para después morderlo con brusquedad. —Te deseo, nena…. Cada vez que te veo caminar y como contoneas las caderas… haces que mi polla se ponga dura.
Un gemido ronco se le escapa, jugando con más brusquedad mi vagina, haciendo que suelte pequeños alaridos de dolor, todavía trato de sacármelo de encima, pero supera con creces mi fuerza, debo buscar una forma ingeniosa de quitármelo de encima, porque a la fuerza no va a ser. El tipo va bajando su rostro hasta mi entrepierna para luego pasar su lengua por ella.







