Le quita el costal de la cara y veo a una mujer un poco mayor. Que se parece a mí y recuerdo la fotografía de mis padres cuando se casaron. Pero puede ser un error.
—No te creo, esta mujer puede ser una impostora —añadió enojada.
—Sabía que pensarías en eso y aquí está una persona que sabe la verdad. ¡Mateo, entra! —grita y veo que de las sombras sale Mateo—. Dile, Mateo, esta mujer, ¿quién es?
—Es verdad lo que dice esta mujer, es tu madre —confirma, pero no sé si confiar en ellos.
—¿Cómo